

10-02-2012
02-02-2012
Video completo del viaje hasta Turquía con la Burrita que hace unos meses pudo verse en www.exploramoto.com.
28-01-2012
05 y 06-12-2011
RUTA DEL MIEDO
EL DESENLACE
Me levanto a la misma hora que el sol. A través de las ventanas de la habitación del cutrotel, puedo ver al astro rey asomar la nariz por encima del Mediterráneo. El mar está tranquilo, solo faltan unos patos para parecer un estanque.
Desayuno rápidamente, como siempre, entre decenas de camioneros de todas las nacionalidades. Mi Derbi ha dormido plácidamente en un almacén entre miles de botellas de aceite de girasol. Llegar hasta ella no resulta fácil, el camino se convierte en un laberinto de pasillos formados por los camiones estacionados en el inmenso parking, perfectamente podría ser una escena de alguna película de Hitschcock o Stephen King.

Qué gran invento las maletas, sería exagerado decir que me ha cambiado la vida, pero casi,¡¡jejejeje!! Antes debía dedicar alrededor de 20 minutos a la tarea de colocar el equipaje y ahora en tres clicks se termina la faena.
Con todo preparado, me subo a La Burrita, no necesito azuzarle, ni chistarle para que se ponga en marcha, es muy buena, nada terca, con un simple toque al botón de arranque y un poquito de gas pone en marcha su pequeño pero frenético corazón.
Como vidente no tengo precio, decidí darme este madrugón con el fin de evitar el tráfico al circular por las rondas de la capital de la comunidad valenciana dirección a Requena, pero como adivino soy un fraude, literalmente me como la hora punta de entrada a los puestos de trabajo.
Consigo llegar a la A-3 dejando Valencia y el sol a mi espalda, en pocos minutos paso a la altura del circuito de Cheste, no he estado nunca, ya va siendo hora, me hago la promesa de que el año que viene habrá que hacer una escapada al Gran Premio de la Comunitat Valenciana.
Ya en Requena salgo de la autovía buscando una carretera secundaria que me lleve a Los Ruices. La Cornudilla no anda lejos, pero tengo que preguntar, ya que, el asfalto también se olvidó de este pueblo abandonado. Un hombre amabilísimo me indica perfectamente el camino que debo tomar, son cuatro kilómetros de pista de tierra.
Un hondo suspiro melancólico se me escapa, llevo un año sin salir del negro alquitrán, me digo: esta situación no puede continuar. En los pocos minutos que tardo en recorrer los cuatro kms me da tiempo para decidir que mis próximas rutas serán off road, ya os contaré.
Mis inicios, mi inspiración, mi motivación viene del Dakar. Era un mocoso de once años cuando por primera vez oí hablar de esa maravillosa aventura por el continente africano, si no recuerdo mal se disputaba la segunda edición del rally en el año 1980.
A costa de dormirme la mañana siguiente en el cole, me quedaba escuchando hasta la una y media de la madrugada el programa de radio de José María García, que era cuando conectaba con algún enviado especial, tan perdido como muchos de los participantes, que contaba las peripecias de los locos que se atrevían a atravesar en moto el hostil desierto del Sahara. Debajo de las sábanas, entonces, ya soñaba con algún día imitar tamaña gesta.
Por terreno ondulado, entre viñedos y olivos, llego a lo que parecen las ruinas de varias casas, no paro, continúo hasta el final. No se si era muy pequeño o que el tiempo hizo estragos en los restos, no hay más de diez o doce casas que conserven algún muro en pie. Me detengo junto a la única que permanece con cierta apariencia de vivienda habitable, pero es un espejismo, está hecha una ruina.

El misterio de La Cornudilla habla sobre extraordinarios fenómenos paranormales, principalmente poltergeist. En los años cincuenta, los cuarenta habitantes abandonaron el pueblo aterrados por dichos fenómenos, estos hechos se daban de una manera más acentuada en la que llamaron “la casa de los ruidos”, según cuentan la casa prácticamente hablaba.
Cuando me documenté para dar contenido a esta ruta del miedo, me llamó especialmente la atención esta historia. Ya sabéis que no me creo nada, pero si damos credibilidad al dato en el que dicen que los cuarenta habitantes abandonaron el pueblo, solo puedo preguntarme que pudo ocurrir para que dejaran sus casas, sus recuerdos, el lugar donde nacieron.
Me la juego al entrar en la única casa que conserva las cuatro paredes, y no es una exageración, tengo la sensación de que el techo va a caer sobre mi en cualquier momento, las vigas están quebradas y a duras penas soportan el peso de los escombros del tejado. Hago unas fotos y salgo de allí antes de acabar sepultado, cosa que no me apetece, la verdad.

El viento sopla fuerte, los silbidos que provoca al atravesar los huecos y ventanas consiguen tapar los crujidos de la débil estructura. Un sonido lejano interrumpe la extraña sinfonía, proviene del motor de un 4X4 de color verde, parece la Guardia Civil, para a pocos metros de mi, no es la benemérita. Reconozco a la persona que me dio las indicaciones para llegar a La Cornudilla. El hombre está preocupado por si había sido capaz de encontrar el lugar.
Tengo la cámara colocada en el trípode apuntando hacia nosotros a medio metro del suelo, disimuladamente me inclino y presiono el botón REC. Quiero aprovechar la ocasión para sonsacarle información sobre la historia maldita de este olvidado enclave.

Él mismo saca el tema, casualmente la familia de su mujer era de La Cornudilla, me cuenta que muchos de los vecinos que abandonaron sus casas fueron a parar a Los Ruices, su pueblo. Ninguno de ellos nunca quiso hablar del tema y que solo después de muchos años, en una sola ocasión, sus suegros le reconocieron que presenciaron algunos de los fenómenos paranormales de los que habla la leyenda maldita, después de aquella conversación jamás quisieron volver a hablar de ello.
Cuando iba a preguntarle por la casa de los ruidos, levanta un brazo señalando hacia donde se encuentran los restos, me cuenta que los pocos relatos que los vecinos del pueblo han querido recordar, parecen confirmar que la casa de los ruidos era el punto donde más terroríficos eran los fenómenos.
Me despido de mi confidente. A unos 500 metros está la casa de los ruidos, o mejor dicho, lo que queda de ella, parece como si la hubiesen cortado por la mitad. Uno de los muros está inclinado a punto del colapso, permanezco sentado una media hora esperando, intentando percibir algo, pero lo único que siento es el azote del viento, que hoy parece enojado con algo o con alguien.
¿Ruidos?, pues no, tan solo el agradable sonido de las ramas del árbol que da sombra a la casa maldita. Lo que provocó hace sesenta años el pavor de los habitantes de La Cornudilla, parece haberse ido con ellos.


Vuelvo sobre mis pasos por la pista hasta Los Ruices, salgo a la carretera dirección a Venta del Moro buscando hacia el norte la N-III. Aproximadamente 60 kms después cambio esta por la N-310.
Aunque me hace dar un rodeo, me dirijo hacia Mota del Cuervo y sus molinos, me apetece pasear un ratillo con mi burrita entre esos amenazantes gigantes, como lo hizo Sancho Panza sobre Rucio junto a su señor Don Quijote.


Se me hace tarde, quiero subir el puerto de la Cruz Verde, en Madrid, antes de que acabe el día. No llevo GPS, intentar rodear Madrid sin coger autopistas como la M-50 o M-40, se vuelve un objetivo casi imposible. Me pierdo varias veces, sin saber ni como ni por qué acabo en la población toledana de Yuncos, no había estado nunca aquí, pero es un sitio especial, es donde curra mi amigo David de 2Tmoto, no puedo dejar de pasar a saludarle.
rindo, si continuo así no llegaré nunca, entro en la M-50. Soy como un glóbulo rojo en el torrente sanguíneo. Circulo, no por propia iniciativa, es como si me llevaran, algo así como las cintas mecánicas de los aeropuertos que te desplazas a la vez que te llevan, dos movimientos en uno, bueno………. lo dejo, que me lío. El ritmo frenético del tráfico en las autopistas cercanas a grandes ciudades, como lo es Madrid, me obliga a llevar una velocidad superior a la habitual, espero que La Burrita sepa perdonármelo.
Por fin llego a San Lorenzo del Escorial, La Cruz Verde está entre esta localidad y Robledo de Chavela. En un viaje en moto buscando el misterio no podía faltar “la muerta de la curva” y en esta zona tienen a “la dama de blanco”.Cuenta la leyenda que una mujer que murió en las carreteras del puerto y se aparece a los conductores, vestida de blanco y haciendo autostop.

Ya anocheció, no pasa nadie, espero que la dama se deje ver, tengo ganas de que alguno de los lugares malditos me muestre alguna evidencia real.
No es al subir, si no, al volver a bajar desde el puerto hacia San Lorenzo del Escorial cuando literalmente, la sangre se me congela, y no por la baja temperatura, la evidencia que esperaba acabo de dejarla atrás, en el arcén, acabo de ver una figura femenina blanca, estática, el pelo negro y liso le tapaba la cara. Me llevo tal susto que casi pierdo la cámara de video. No soy capaz de contar nada más, ved el video y juzgar vosotros mismos.
Con el miedo en el cuerpo llego a Manzanares el Real, mi objetivo, gorronear en casa de mis amigos de Interfolio libros, me lo ponen fácil, buena cena, buena conversación y el calorcito al fuego de la chimenea. Muy a mi pesar, ¡¡jajaja!! acepto la invitación para quedarme a dormir. Estoy tan a gusto que por la mañana se me pegan las sábanas, no importa, es el último día de la ruta, solo me queda un objetivo y es cerca de mi casa, la gasolinera de los bastones. Pero antes, me puede el morbo, decido no ir directo a Valladolid, quiero volver a subir el puerto de La Cruz Verde. No tengo suerte en esta ocasión, a plena luz del día y con muchos moteros en el puerto, se conoce que la dama prefiere descansar, no la culpo, currar en el turno de noche es duro, lo se por experiencia.
Desciendo La Cruz Verde dirección Ávila, la carretera permanece bastantes kilómetros en altura cruzando varios puertos, de repente las montañas ceden el protagonismo a la llanura que acoge Ávila, la bellísima ciudad patrimonio de la humanidad. La inevitable visión de La Muralla siempre enriquece el alma, es de esos lugares que no te cansas de contemplarlos. Paro unos minutos frente a una de sus entradas, pero no permanezco mucho tiempo allí, varios autobuses de turistas, literalmente, me rodean. Salgo huyendo como si esta vez si, viera al diablo.

120 kilómetros separan la gran muralla avulense de mi casa, pero antes me queda un último destino. Por casualidad, llegó a mis oídos la historia de la gasolinera de los bastones, un amigo me la contó, fue una gran sorpresa. He pasado millones de veces junto a esa gasolinera y ni por asomo podía imaginar que escondía un misterio tan curioso.
Justo en el límite entre las provincias de Ávila y Segovia está situada esta antigua estación de servicio y que calculo llevará 20 o 30 años abandonada. Me cuesta mucho creer la historia, pero os la voy a contar tal y como me la contaron a mi.
Un trabajador de la estación, con cierta edad, se ayudaba de un bastón para caminar, parece ser que murió trágicamente, a partir de entonces los sustitutos en su puesto duraban poco tiempo, a los pocos días se despedían. Contaban que ocurrían cosas extrañas, luces que se encendían y apagaban solas, puertas que se abrían y cerraban sin una mano que las empujara y lo más característico era el sonido de un bastón al golpear el suelo. Se conoce que el hombre que no descansaba en paz volvía para asustar al incauto sustituto, como si no quisiera que nadie ocupara su lugar. Con los años la gasolinera quedó abandonada y en manos del paso del tiempo, que no suele perdonar, el estado es lamentable, ni puertas, ni ventanas, el techo a punto de caer, grandes agujeros en el suelo y una cosa sorprendente, en la estancia más grande, en el centro, una gran mesa redonda de hormigón con muchos pájaros muertos alrededor. Según el relato de mi amigo, muy aficionado a todos estos temas esotéricos, en esta mesa, se han grabado sicofonías donde se puede escuchar el golpear del bastón.

Tengo que reconocer que de todos los sitios de misterio que he visitado en este viaje, este de la gasolinera ha sido en el que he pasado más miedo, y mucho. Por culpa de lo que escuché primero y pude ver después, tuve que salir corriendo. Por primera vez en estos últimos días sentí mi vida peligrar, debía salir de allí a toda prisa. Lo pude ver claramente, no hubo lugar a la duda, dos seres malignos venían hacia mi, dos bestias enviadas desde el mismo infierno para castigar el atrevimiento de profanar este maldito lugar. Tropiezo al bajar unos escalones, por poco no caigo al suelo, las botas y la ropa de moto no ayudan en la huida desesperada. Son mucho más rápidos que yo, me comen terreno y si no vuelo, no será el terreno lo único que se coman. Tan solo quedan 20 metros hasta la valla, pero parece una maratón. Siento su aliento detrás de mi. Corro desconcertado sin pensar hacia donde dirigirme, el hueco de la valla está lejos. No me queda más remedio que saltar lo más alto que pueda, como lo haría un torero cobarde huyendo del astado, pero mi barrera es mucho más alta, tengo que intentarlo, si no estaré perdido. La adrenalina se encarga de obrar el milagro, doy el salto de mi vida, creo que el record del mundo lo ostenta el cubano Javier Sotomayor con 2,48 m. yo he batido esa marca y de lejos, la pena es que no lo presenciara un juez internacional de la FIA. No importa, estoy a salvo y me siento campeón del mundo, no necesito reconocimientos, solo quiero vivir para contarlo. Al otro lado de la verja, las dos bestias diabólicas con figuras de perros rabiosos continúan desafiándome con sus ladridos.
Tengo la extraña sensación de que un esfínter de mi cuerpo ha tenido la tentación de darse por vencido, por suerte ha sido fuerte y no ha sucumbido.
La Burrita, ajena a mi odisea, cuando le cuento lo sucedido, obedece y me saca de allí, no puedo decir que haciendo un caballito, porque mi moto solo hace “burritos”.
Una hora más tarde, en medio de la noche, me encuentro a salvo en la puerta del cementerio de mi pueblo, he pensado que este es un lugar muy adecuado para poner el punto final a este desvarío convertido en ruta motera. No he pretendido convencer de nada a nadie, dejo a cada uno la elección personal de creer o no creer en la existencia de lo oculto. Me planteé esto como un reto divertido, un excusa interesante para salir de casa con mi Derbi para hacer varios miles de kilómetros y de paso vivir y experimentar sensaciones nuevas. Salí de casa incrédulo y por suerte o por desgracia vuelvo con el mismo equipaje en mi mente.
Si has sido capaz de leer hasta aquí y seguir todas las crónicas de estos días de miedo, solo puedo darte un consejo, háztelo mirar,¡¡¡jajajajajajajaja!!!
En total aproximadamente 2600 terroríficos kilómetros, la Burrita, muy bien, gracias. Ninguna incidencia mecánica, consumo medio3,6 litros a los 100km.
Perdonadme, había olvidado un pequeñísimo detalle, el video de la dama de blanco es totalmente real, allí había una mujer vestida de blanco, pero, ¿era del más allá? ¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJA!!!!
04-12-2011
LA RUTA DEL MIEDO III
LA MUSSARA
He pasado la prueba, el reto que me planteé cuando se me ocurrió esta idea de ir detrás del miedo en moto. El pasar una noche en una habitación con el calificativo de “maldita” para unos es una tontería, una locura sin sentido y para otros, más creyentes en lo oculto, una temeridad, pero para mi se ha convertido en una experiencia muy especial. Y de lo que estoy seguro es de que lo recordaré siempre, cuando me vuelva un abuelo cebolleta tendré otra batallita para contar.
El día amanece optimista, alegre, se agradece la intensidad de la luz de la mañana después de una noche prácticamente en penumbra. La temperatura es fresca, no molesta y es que estos días con “sol de invierno” me encantan.
Lo primero que hago al levantarme, para tranquilizarme, es mirar por las ventanas de la 510, para comprobar que la Burrita está donde la dejé hace doce horas. Este es un gesto inconsciente, casi un reflejo, que hacemos todos los que viajamos en moto, y es consecuencia de la preocupación por nuestra montura, no tanto por su valor económico que pueda tener, que también, si no por el sentimental. Si algún día un mal nacido me la robara en lo primero que pensaría no sería en el dinero, sentiría que me han quitado un bien muy preciado, una compañera, casi una amante, pensadlo ¿con quién nos vamos cuando dejamos a nuestra pareja en casa? Adquieren personalidad y hasta un nombre, no conozco a ningún viajero que no le haya puesto uno a su moto.
Salir de Zaragoza no resulta fácil, la capital maña está patas arriba por esa última moda de algunos alcaldes por pasar a la historia de la ciudad de turno, por ser el que puso en marcha el tranvía, gastándose un dinero que no tienen en estos tiempos de aguda crisis.
¿Bonito?, si, ¿romántico?, también, ¿útil? en unos sitios más que en otros, pero en todos, caro, carísimo.
Los primeros kilómetros del día en la N-II, esquivo Los Monegros por el sur hasta Bujaraloz.. Enfrento de cara al impetuoso viento, como lo haría un torero frente al toro o el barco a la ola. A partir de Bujaraloz, con rumbo sur, el viento se convierte en un enemigo violento empeñado en golpearme con el puño en el costado. Es realmente difícil conservar “la verticalidad”.
En Caspe, pierdo unos minutos buscando las motos de la policía municipal, el alcalde o el responsable de tráfico, hace un tiempo demostraron tener un buen criterio a la hora de elegir el modelo de moto para sus patrullas sobre dos ruedas, eligiendo a varias hermanas de mi Burrita, la Derbi Terra Adventure. No me las encuentro, una pena.
Después de bastantes kilómetros de largas rectas y llanuras, el terreno se pliega formando pequeñas montañas que el asfalto tiene que esquivar describiendo curvas, subidas y bajadas. La monotonía se transforma en diversión.
Maella es el último pueblo de Aragón antes de entrar en Cataluña por la 221, cruzo Batea, Gandesa y Mora de Ebro. En esta localidad que ve pasar al río más caudaloso de la península hago una parada para saludar a mis buenos amigos Rosa y Grau.
Después de las fuertes emociones de los dos primeros días de esta Ruta del Miedo, hoy me pongo como único objetivo misterioso, el abandonado pueblo de La Mussara, en Tarragona. Pero antes le daré gusto a La Burrita, que se lo merece, en las carreteras del Priorat y el parque natural del Montsant.
Hoy quiero, necesito dedicarle mucho tiempo a la moto, no conocía esta zona y puedo decir, después de rodar por sus carreteras, que es uno de los mejores lugares para ello, he alucinado con los paisajes y disfrutado hasta el orgasmo de los cientos de curvas de todo tipo con un asfalto perfecto.
La zona de Siurana, en el Montsant, es una de esas maravillas con las que nos sorprende la naturaleza. Densos bosques, paredes verticales de diversos tonos y colores, un paraíso para los escaladores que abarrotan las vías de escalada y las cunetas con sus furgonetas.
Subo hacia Siurana, es superior a mis fuerzas, no puedo evitar parar en cada quiebro de asfalto para hacer una foto, las vistas mejoran según asciendo. No tardo en llegar al final de la carretera, muchos vehículos aparcados en la entrada del precioso pueblo peatonal y sus calles empedradas, encaramado en lo alto de la montaña, asomado al borde de una peña, como si de un balcón se tratase.
Siurana es de esos sitios, que algunos les llaman de poder, donde se percibe algo especial, no se explicar el qué, pero realmente es un lugar que te maravilla.
No sabía de la existencia de este enclave, me lo he encontrado por sorpresa en mi afán por perderme por estos parajes.
El plan para hoy era llegar lo más cerca posible de Requena (Valencia), pero me temo, que perderme en este parque natural se ha comido el tiempo, calculo que tendré que buscar un hotel donde dormir en las cercanías de Castellón.
Cerca de Siurana se encuentra el objetivo misterioso de hoy. Dentro del término municipal de Vila Plana, se encuentra La Mussara, un pueblo abandonado desde el año 1956 famoso por su belleza paisajística, sus vías de escalada y sobre todo por los misterios que le rodean.
En la actualidad quedan solamente las ruinas de unas pocas casas y la iglesia de San Isidro, en cuyo interior hay muestras de que algún tipo de ritual ha sido practicado. A pocos metros del pueblo hay un caserío junto al cual, se comenta, hay una piedra de gran tamaño que todo aquél que la sobrepasa va a parar a la Villa del Seis, un siniestro lugar que está en otra dimensión. Y es que en este lugar se han producido misteriosas desapariciones que a día de hoy no se les ha encontrado explicación. Ni que decir tiene que el número seis ya nos sugiere algo diabólico. También se encuentran relatos de avistamientos ovni en la zona, así como de alteraciones electromagnéticas que afectan a aparatos electrónicos.
El entorno de La Mussara y las vistas, espectaculares no me hacen pensar en que aquí habite la maldad, todo lo contrario. Desconozco cual fue la causa por la que fue definitivamente abandonado, pero el sitio es alucinante.
Delante de la puerta de cada casa hay un pequeño poste con una foto de cómo era antes de ser abandonada, estas fotos antiguas parecen querer dar vida a lo que ya no la tiene, son como un viaje al pasado. Hace no muchos años me aburrían, lo antiguo no me interesaba, era como si no fueran conmigo, pero ahora me llaman mucho la atención, será un síntoma de que van pasando los años y lo que antes no me importaba, ahora cobra un significado, un valor , el valor de los recuerdos.
La iglesia está en muy mal estado de conservación, perdió el tejado y partes de algunas pequeñas bóvedas, de hecho, toda la estructura está apuntalada para mantenerla en pie.
Una puerta de aluminio intenta, sin conseguirlo, impedir el acceso al interior del templo, alguna mala bestia la ha plegado y arrancado de su sitio. En el exterior, en un lateral, quedan restos de un pequeño cementerio en el que todavía se pueden ver algunas cruces.
Antes de que la oscuridad se apodere de todos los rincones de esta aldea voy al sitio más especial de La Mussara, Junto a una de las viviendas y al borde de un precipicio hay una piedra con el número seis grabado. La leyenda dice que si la pisas te transporta a la Villa del seis, un lugar maldito en otra dimensión. Hay un refrán que dice “la curiosidad mató al gato” y yo soy ese gato, no me puedo resistir, tengo que probar si es cierta esa leyenda. Me subo, la piso, me siento encima, que quedo un rato agarrado a ella, pero nada, si he pasado a otra dimensión es igual a la nuestra.
Sobre la piedra, permanezco sentado con las piernas colgando en el vacío, maravillado por el paisaje que tengo frente a mi, la sierra del Montsant, la costa mediterránea con Reus debajo en primer plano, Tarragona detrás y el mar como horizonte al fondo.
Espero hasta que el último coche de curiosos abandona el pueblo. Ya es de noche. Si en La Mussara existen los fantasmas o los espíritus, estoy seguro que serán buenos, en este lugar no cabe lo maligno, es demasiado bonito para estar maldito.
Aun así quiero pasar unos minutos dentro de la iglesia y el cementerio a solas, no tengo miedo, si algo o alguien se manifiesta no será terrorífico, de eso estoy seguro. Espero alrededor de 40 minutos durante los cuales no ocurre absolutamente nada. Decido dar por concluido y cerrado el caso de La Mussara. AQUÍ TAMPOCO PASA NADA.
Arranco la moto y desciendo hacia la costa, el hacerlo de noche le da un plus de diversión y emoción. Curvas y más curvas hasta llegar al mar cerca de Cambrils, Apenas hay tráfico en la N-340 que transcurre al borde del mar, cerca de Oropesa (Castellón) veo un establecimiento de la cadena de hoteles “Cutrotel”, paro para preguntar y aunque la habitación es mucho más terrorífica que la 510, es muy barata y al menos está limpia, me quedo.
Por la noche, conectado a Facebook, descubro por mis primos que tengo una relación más estrecha con La Mussara que la de una simple visita en busca de misterios y leyendas. Sabía que mi tío Sebas era de algún pueblo de las sierras cercanas a Reus, pero nunca imaginé que era de Vilaplana (término municipal al que pertenece La Mussara), incluso mi primo Sergi desde hace unos meses está viviendo allí, me da rabia haber estado tan cerca y no saberlo. Y no queda ahí la cosa, también mi amigo Jordi y su familia es de Vilaplana, detalle que desconocía, y es más, una tía suya vivió en La Mussara.
Mis amigos se cachondean de mi porque siempre estoy diciendo que tengo familia en todas partes, y es que es verdad, jajajajaja!!!!!!!
Hoy más de 600 kms, todo el día encima de la moto, consumo 3,5 litros/100km. Incidencias mecánicas:ninguna.
RELATO DE LA RUTA COMPLETA.................CLICK AQUI
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