Castillos de Valladolid I 2010

 


RUTA DE LOS CASTILLOS

 

Hace tiempo que le daba vueltas a la idea de hacer una ruta por Valladolid enlazando por pistas y caminos algunos de los castillos emblemáticos de mi provincia.

 

 

Valladolid es tierra de castillos, hay que recordar que estamos en Castilla y no por otra razón recibió ese nombre.
Hay otras provincias con mayor número de ellos, pero Valladolid destaca por el inmejorable estado de conservación de muchos de ellos.
Mi idea inicial era visitar los mejores desde un punto de vista estético, pero al documentarme descubrí que existe la llamada "escuela de Valladolid", que tiene unas características arquitectónicas propias y coincide que hay muchos en perfecto estado.
Levantados en su mayoría, en la segunda mitad del siglo XV, su construcción podía durar hasta 20 años. De planta cuadrada, poseen una gran Torre del Homenaje... respetando siempre las mismas proporciones: la altura de
la Torre es igual al lado del recinto cuadrado, y al doble de la altura del mismo.
Es de señalar que estos castillos de gran Torre del Homenaje quedarán rápidamente obsoletos, a causa de la aparición de la artillería, quedando así reducidos a simples símbolos de ostentación por parte de sus constructores.
Una mañana, sin más pretensiones que dar una vuelta por lo marrón en los pinares de alrededor de mi casa, acabé a los pies del castillo de Peñafiel y me dije: ya que estoy aquí, por qué no hacer la ruta completa, que tenía prevista para otro día. Miré el reloj, calculé el tiempo que podría llevarme, no disponía de mucho, ya que tenía una cita familiar  ineludible por la tarde. Dí gas y tomé la salida……..

Castillo Torrelobatón 1
Lo que iba a ser una ruta tranquila se convirtió en "La Baja Castilla", una prueba contrarreloj.


Sin comida, ni bebida, un caluroso día de principios de agosto con cerca de 40 grados, no tenía tiempo para parar, solamente el estrictamente necesario para hacer algunas fotos en cada castillo y salir zumbando.....


Pero, volvamos al principio, el primer castillo de la ruta sería el de Portillo, su origen es muy remoto, ya que se le menciona en las incursiones árabes por Castilla en el siglo X. Fue prisión del Estado. Situado en lo alto de un cerro mirando hacia la capital, a 10 kilómetros de mi casa puedo verle desde mi ventana cada mañana.

 

 
Castillo Portillo 2
A partir de aquí y hasta Peñafiel la ruta transcurrió por densos e interminables pinares con caminos y cortafuegos con mucha arena. Es el tramo que mas me costó, en cuanto a orientación. La ruta la llevaba preparada en el gps, pero la teoría de los mapas en el ordenador, a veces poco tiene que ver con lo que te encuentras en realidad, fincas valladas, caminos que han desaparecido por desuso y han sido cubiertos por la maleza y otros que un agricultor se ha apropiado y ha convertido en parte de sus tierras.
En la zona de Montemayor de Pililla es especialmente difícil orientarse, un pinar muy poco transitado en el que se tiene una gran sensación de soledad y donde hay varias fincas enormes que literalmente se tragan los caminos. Tuve que dar mil vueltas hasta que por fin salí a una carreterilla por la que salvé las vallas kilométricas de las fincas.

 




Me sorprendió la cantidad de animales que me encontré, en esta zona pude ver algún zorro, corzo, águilas, otras aves rapaces y decenas de liebres.

La llegada a Peñafiel impresiona, tras unos cerros aparece majestuoso en las alturas, su imponente castillo. Actualmente alberga el museo del vino, que ha convertido a esta población en un destino turístico de primer orden.

 

 


castillo Peñafiel 4

castillo Peñafiel 5

Las primeras noticias de esta fortaleza datan de principios del siglo XI cuando el conde Sancho García lo toma a los árabes y pronuncia la célebre frase “desde hoy en adelante esta será la peña más fiel de Castilla”, con lo que dio origen al nombre de la villa, que antes se llamaba Peña Falcón
 

 

Recorro bastantes kilómetros entre viñas, no en vano estamos en tierras de la denominación de origen de Ribera de Duero y eso se nota en las muchas hectáreas dedicadas a este cultivo. Dan ganas de pararse a comer unas uvas.

 



Salgo del valle, y tomo un camino en subida que al principio parecía en buen estado y que al final se convirtió en una dura trialera por lo rota y  suelta que estaba la tierra. Tras unos minutos de “remar” y sudar como un cochino, salgo a la parte alta, pero llana de los cerros y ahí transcurrirá la ruta durante los siguientes kilómetros.

 

DSC00288

Pasados setenta kilómetros de pistas desde el inicio de la ruta, avisto el modesto pero coqueto castillo de Villafuerte. Fue construido en el siglo XV y perteneció, según indican sus escudos de armas, a Garci Franco de Toledo, judío converso, contador del reino y participante en las intrigas palaciegas de finales del siglo XV. Es visitable, actualmente alberga un museo y fue adquirido y restaurado por la asociación de amigos de los castillos.

 

 



Vuelvo a subir al altiplano de los cerros, el camino desaparece en unas tierras de cereal recién segado, por lo que puedo pisarlo sin hacer daño para después recuperar el antiguo trazo del camino que vuelve a aparecer kilómetros después.
Avanzo paralelo al valle del río Esgueva, al que bajo cerca de Olmos de Esgueva. La pista es ancha, casi una autopista y el ritmo es alto. A mi derecha el río y los chopos que le escoltan en su recorrido. Cruzo una carretera y circulo por un camino paralelo a la valla de un campo de tiro militar hasta Santovenia de Pisuerga, muy cerca de Valladolid.
Aquí no me queda más remedio que tomar carretera para evitar el río Pisuerga.
Más adelante retomo la pista dirección a Fuensaldaña, donde se vuelve a ver mucha viña. Esta vez estoy en tierras de la denominación de origen Cigales, con muy buenos tintos y espumosos, pero famosa por sus rosados.

 

Desde lejos diviso la torre del homenaje de 34 metros de altura del castillo de Fuensaldaña, que hasta bien poco albergaba las cortes de Castilla y León.

 

 


 Se comenzó a construir en el siglo XIII pero es en el siglo XV cuando se le va a dar la configuración bastante parecida a la actual. Tuvo una gran importancia militar, el castillo fue residencia de los Reyes Católicos tras la celebración de su matrimonio Durante la Guerra de las Comunidades fue ocupado pacíficamente por las tropas comuneras.

Rápidamente reinicio la marcha, solo me quedan
36 kilómetros hasta el último “asalto” a un castillo del día, en este caso el de Torrelobatón. Las pistas son buenas y el ritmo muy alto, sólo tardo 27 minutos en recorrer esos 36 kilómetros. La velocidad máxima que alcanzo es de 108 km/h,  recordad que mi moto es una 125 de 15 cv, pero que para una conducción por pistas, tipo trail, se defiende a las mil maravillas.
Tras descender una pronunciada y peligrosa bajada, rota por regatones de agua y tierra suelta, veo a lo lejos elegante y sobrio el castillo de Torrelobatón.

 

 

 

Este castillo desempeñó un papel muy importante en la Guerra de las Comunidades. De él salieron los comuneros, en abril de 1521, con rumbo a Toro pero fueron alcanzados y vencidos por las tropas imperiales a la altura de Villalar, lugar donde se celebra cada 23 de abril el día de la comunidad de Castilla y León en conmemoración de la derrota de los comuneros.

Actualmente el castillo alberga el Centro de Interpretación de las Comunidades y se puede visitar.

 




Eran ya las 17h30 y me quedan unos 60 kilómetros por pista hasta mi casa, decido dejar el castillo de Simancas para otra ocasión y tomo un camino que va directo hacia Valladolid, tengo que darme prisa y llegar lo antes posible a casa o un más que probable divorcio me espera.

He disfrutado de un día de  esos que no quieres que se acaben,  de los que llegas a la ducha cansado, pero con la sensación de haber hecho una etapa de
la Baja Aragón, ya sabéis lo que quiero decir.

Han sido 240 kilómetros de caminos y pistas solitarias, típicas de esta tierra llana, un paraíso para los que amamos el TRAIL .

El gps me indicaba que la media en movimiento había sido de 65 km/h, algo menos de seis horas en total, en las que la burrita y yo disfrutamos de lo lindo y nos quedamos con ganas de más, ¿una segunda parte de la ruta de los castillos? .