Galicia-Portugal 2010

 


VALLADOLID-GALICIA-PORTUGAL

 

YO TAMBIEN ESTUVE  EN FISTERRA

 

Ya sabéis que este verano había planeado un viaje a Los Alpes, pero no pude conseguir los días necesarios en el curro. Con tan solo 3 días para “malgastar”, le di vueltas  a una alternativa atractiva.

Me vino a la cabeza la fantástica idea de Ruter de convertir el cabo Fisterra en lugar de peregrinación para los terreros.

El primer destino ya estaba elegido. Enseguida surgió Portugal como continuación del viaje.

 

He esperado varias semanas en colgar la crónica hasta que Ruter realizara su viaje en primicia, la idea era suya y no quería apropiarme de ella.

 

 El 20 de junio salí de Valladolid. Aunque la intención era no tocar ni un solo kilómetro de autovías o autopistas, me tuve que saltar la norma para llegar a tiempo a la cita que tenia con Joaking  al pasar por La Bañeza.

A partir de aquí todo sería carreteras secundarias.

 

La primera parada era Astorga, ciudad donde Gaudí construyó el impresionante palacio Episcopal.

 

 

 

En Ponferrada, la foto delante del castillo de Los Templarios era obligada. Estar allí delante del castillo con la moto, te hace volver siglos atrás e imaginar que eres un caballero subido a su corcel en busca de batalla, jeje.

 

 

 

 

Dejo la capital del Bierzo dirección a Lugo.

El viento aumenta su fuerza y se convierte en algo muy molesto, eso si, el calor aprieta de lo lindo.

Los paisajes de montaña son preciosos y en muchos momentos distraen mi atención de la conducción.

 

Después de visitar el casco histórico y rodear las murallas romanas de Lugo, en perfecto estado, por cierto, Santiago de Compostela pondría punto final a la primera etapa, 500 kilómetros quedaban atrás.

 

 

 

 

Busqué un camping y monté la tienda rápidamente, no tenía mucho tiempo para visitar el Obradoiro y alrededores.

 

 

 

Como era de esperar estaba hasta las patas de turistas y peregrinos, pero eso hace especial el ambiente de esta ciudad.  Unos minutos sentado en el suelo de la plaza y en un parque cercano escuchando a un gaiteiro me permiten relajarme y descansar.

 

 

 

A la mañana siguiente debía estar a las 8h00 en la plaza del Obradoiro. Solicité un permiso para poder entrar en la plaza, que solamente dura 15 minutos. No encontraba la calle que da acceso y como se me acababa el tiempo tiré por una dirección prohibida durante unos 500 metros, para mi desgracia la calle terminaba frente al cuartel de la policía local, y para mi suerte no me vio nadie, al poco salió un policía al que pregunté por donde podía entrar y me dio permiso para acceder por una rampa peatonal.

Por fin, la plaza del Obradoiro era para mi solo, bueno y para mi corcel, la burrita. ¡¡¡UN LUJO!!! , los dos solos frente al patrón.

 

 

 

 

 Después de este regalo divino, cogí fuerzas para llegar hasta el fin de la tierra, el cabo Fisterra y mi jubilación, perdón jubileo estaba mas cerca.

Desde Santiago y  tomando la carretera que sube y te hace llegar por el norte al cabo, recorro varios kilómetros costeando hasta subir la carretera que lleva al fin del mundo , dicen que más allá no hay nada, algún día lo comprobaré.

 

Las vistas, mires donde mires son preciosas, la verdad es que Galicia y todo el norte de España son impresionantes.

 

 

 

Era pronto y solo me encontré con unos ciclistas catalanes con los que estuve charlando sobre la adventure. Se sorprendían  que Derbi fabricara motos grandes, jeje, mayor fue su sorpresa cuando les dije que era de 125, uno de ellos se calentó y dijo que en cuanto volviera a casa se pillaba una.

 

 

 

Una señal de prohibido corta el paso a todo vehículo hasta el faro, yo no quería quedarme sin esa foto y me acerqué a pedir permiso a un hombre que parecía trabajar allí. Para darme mayor importancia y ablandarle un poco, poniendo cara de cordero degollado, le dije que ahí acababa la vuelta a la península y que no quería quedarme sin el trofeo de la foto, se tomó unos segundos para contestar y por fin me dio su bendición, la segunda después de la del santo, jeje.

 

 

 

 

¿Qué os sugiere esta placa al lado del faro?, ¿para cuando?

 

 

 

Lo conseguí, y cuando empezaron a llegar turistas me piré de allí dirección a Portugal recorriendo la Costa da Morte y Rías Baixas hasta llegar a A Guarda, os aconsejo que vengáis con moto por esta zona, quedaréis enamorados.

 

 

 

 También aconsejo cruzar a Portugal desde A Guarda en ferry, por solo 1,50€, en unos minutos cruzas la ría del Miño que desemboca en el Atlántico.

 

 

 

Ya estamos en Portugal, otro país más en el que la burrita ha dejado su huella.

 

 

 

 Continúo por la costa, paisajes muy bonitos también, con grandes playas de arena blanca. En Viana do Castelo,

paro a tomar algo fresco y a que mi culo recupere su forma. La temperatura rondaba los 38 grados.

 

 

 

Os cuento una curiosidad, cuando estoy de viaje en moto, nunca paro a comer, hago desayunos y cenas fuertes, pero durante el día me dedico a hacer kilómetros, solo hago paradas para beber algo.

 

A media tarde llego a Oporto tras algo más de 500 kilómetros.

Ese día jugaba España un partido de la primera fase del mundial y quería verle, pero antes me pierdo deliberadamente por las calles de esta atractiva ciudad, cuando queda poco más de una hora pregunto por un camping, encuentro uno a cuatro kms hacia el sur.

 

Oporto merece una visita, personalmente me gusta mucho, tiene un ambiente cosmopolita, joven y mucho ajetreo en sus calles. El río Duero pasando por debajo del puente de Luis I, antes de desembocar en el océano, es una preciosidad.

 

 

 

 Para el último día tuve que elegir entre una paliza de 900 kms hasta Lisboa o poder rodar por la Serra da Estrela, donde está el punto más alto de todo Portugal. Elijo esta última opción, Lisboa quedará para otra ocasión.

 

Salgo de Oporto casi al amanecer, es día de trabajo y hay muchísimo tráfico. La velocidad lenta de los muchos camiones que circulan y el tener que atravesar decenas de poblaciones ralentiza mucho el ritmo, el calor desde muy pronto es sofocante, por precaución llevo puesta toda la ropa de moto y me voy cociendo literalmente.

 

Fijaos lo que me encontré, no daba crédito, el suelo estaba lleno de ramas y cagadas, ¡¡¡pá flipar!!!!

 

 

 

Cruzo Coimbra, breve parada en esta ciudad que parece bonita pero no me entretengo, quiero llegar pronto a la Serra da Estrela.

 

Consulto el mapa y decido por donde atravesar la serra, entro por Seia,  bonito pueblo con ese aspecto que tienen las estaciones de ski, aquí hay una, por cierto.

 

A medio camino y a bastante altitud, hay un desvío, que parece ascender más aún con un cartel que indica La Torre, la cumbre más alta del Portugal continental con 1993 m. No sabía que había una carretera que llegara hasta allí, no lo dudo un instante y sin detenerme tomo el desvío. Tengo que encogerme detrás de la cúpula porque hay millones de insectos, a pesar de ello , me pica dos veces en el cuello una avispa ,¿o era un vampiro? .

 

 

 

La cumbre es muy amplia, hay varias antenas, una torre almenada y un monumento de piedras donde me hago las fotos de rigor.

No se si por casualidad, pero allí me tomo una bebida energética nueva que ha salido al mercado (nos la dieron en el encuentro de grandes viajeros en Alicante) y en pocos minutos se me pasa la hinchazón de los picotazos. Ya sabemos para que más cosas sirven estas bebidas.

 

 

 

 Desciendo dirección a España. Me lo he pasado en grande rodando por esta sierra, nada de tráfico y carreteras recién asfaltadas.

QUÉ TUMBADAS!!!  QUÉ CURVAS!!! , y no me refiero a las portuguesas, en asfalto, es de las veces que mas he disfrutado en asfalto.

 

Desciendo hasta Covilha, preciosa ciudad situada en la ladera de una gran montaña donde tomo la nacional hasta la frontera. Entro en España por Fuentes de Oñoro, donde paro a rehidratarme, el termómetro marca 40 grados.

 

 

 

Tiro hasta Salamanca, me tomo un rato para ver la catedral, la universidad, etc. No me extraña que sea patrimonio de la humanidad, una pasada. Por cierto , aquí me quedé sin batería en la cámara de fotos y no pude hacer ninguna, una pena.

 

 

 

Como los 700 kilómetros, que al final del día me iba a meter, me parecían pocos me desvié hasta Medina del Campo para ver el castillo de la Mota, una preciosidad, con la torre del homenaje más alta de Castilla, 40 metros.

 

 

 

Tres días a tope ,1700 kms disfrutando de la moto, que al fin y al cabo era lo que buscaba, hacer horas encima de la burrita.

 

Espero que las fotos sean de una calidad aceptable, el enano se cargó la cámara de fotos el día antes de salir y tuve que hacerlas con el móvil.

 

¿El siguiente viaje?, próximamente en las mejores pantallas.