Los pueblos malditos 2011

 

 

LOS PUEBLOS MALDITOS

 

NOCHE DE MIEDO

 

Luna llena, el cielo estrellado, la temperatura sigue bajando. Dentro del saco y la funda vivac intento dormir, pero las voces del más allá que provoca el viento al atravesar los huecos en los muros de la torre del pueblo más maldito de España, no me dejan en paz.

A poco que me esfuerce puedo imaginar figuras moviéndose entre los arbustos y las paredes semiderruidas de las últimas casas que permanecen en pie.

 

 

Oigo unas voces a lo lejos, quiero pensar que es el viento que no cesa en su monólogo, pero no, vuelvo a oírlas y esta vez más cercanas……………..No es mi imaginación, puedo escucharlas de nuevo, aunque no dicen “kanpora” ni “dejadnos en paz”, como algunas de las famosas sicofonías grabadas en este lugar.

Los sonidos y voces que perturban mi descanso cada vez se parecen más a un botellón fantasmagórico, no me equivoco, a los pocos minutos pasan ante mi cual santa compaña, cuatro jóvenes espectros botella en mano, dos masculinos y dos femeninos y que supongo vendrán de “hacer lo suyo”.

“Hola, buenas noches” entre risas es lo único que consigo entender de su mensaje terrorífico. Y así, tal como vinieron desaparecen entre la penumbra.

En toda la noche, por allí solo apareció un fantasma más, y ese………..fui yo.

 

Pero empecemos esta historia por el principio.

 

 

LAS LEYENDAS

 

Ochate, en el Condado de Treviño, Burgos, a 14 Km. de Vitoria ostenta el título de pueblo maldito de España. Cuentan que entre los años 1860 y 1870 sufrió tres epidemias de viruela, tifus y cólera que acabaron por completo con toda vida en este pueblo y que estas epidemias no afectaron a los pueblos de alrededor.

 

Antes de quedar abandonado en 1870, hubo casos de desapariciones de algunos de sus habitantes. En años más recientes son varios los testimonios de avistamientos ovni y de encuentros con seres extraños, además de innumerables sicofonías y videos con fenómenos inexplicables.

 

 


Bello lugar es lo que significa Belchite, fue uno de los pueblos más prósperos de principios del siglo XX en la provincia de Zaragoza,

Antes de la guerra civil, Belchite sufrió varias batallas en sus alrededores, en las guerras púnicas entre romanos y cartagineses, contra los franceses a principios del siglo XIX y después en las guerras carlistas.

 

En el verano de 1937, en plena guerra civil, el pueblo fue bombardeado y arrasado, seis mil personas entre civiles y soldados mueren en pocos días, apenas un puñado de casas aguantan en pie. Desde entonces permanece pausado en el tiempo como gigantesco monumento de la memoria y el pasado.

Desde su total abandono en la década de los 60, Belchite viejo ha sido un centro de peregrinación para investigadores de lo paranormal de todo el mundo. Decenas de sicofonías, grabaciones en las que se escuchan los ecos de la guerra como si aquellos terribles días de 1937 hubiesen quedado impregnados en todas y cada una de las piedras del lugar. Aviones, bombas, disparos… lamentos. Presencias misteriosas que caminan por las solitarias calles, fotografías en las que aparecen figuras entre las ruinas, supuestamente atestiguan acerca de su maldición.

 

 

 

UNAS SEMANAS ANTES

 

No hace mucho tiempo escuchando casualmente un programa de radio, contaban como unos investigadores parapsicológicos habían pasado una noche en Ochate, pretendían grabar sicofonías e imágenes de espectros del más allá.

Automáticamente una idea surgió en mi cabeza, acepté el reto que mi imaginación inquieta me planteaba, y que no era otro que el pasar una noche en ese lugar fantasmal y así comprobar de primera mano si realmente “hay algo”.

 Como no se ir a ningún sitio sin mi burrita, La Derbi se vendrá conmigo. Y ya que nos ponemos, ¿dos noches de miedo mejor que una?, ¿en Belchite?. Y ya que nos ponemos, ¿cruzamos las Bárdenas Reales y Los Monegros?, manos a la obra.

 

UNAS HORAS ANTES

 

Valladolid, viernes tarde, salgo de currar, directamente me subo a la moto y me pongo en marcha hacia Ochate. No voy por la A62, que sería lo lógico, pero la lógica y el placer de andar en moto no se llevan bien. Prefiero ir por la N-122 entre viñedos de la Ribera del Duero en los primeros 100 kilómetros. Poco a poco el paisaje se va arrugando hasta convertirse en montañas cerca de la capital Soriana. Muy a mi pesar no puedo parar en esta preciosa ciudad, si no me doy prisa llegaré de noche a Ochate.

Dejo atrás Logroño, los kilómetros antes de llegar a mi destino transcurren por carreteras de montaña, el buen asfalto y las curvas incitan al pecado pero prefiero aminorar la marcha y disfrutar de los verdes paisajes.

El sol, ya oculto tras las montañas aún tiene fuerza para que el día me acompañe unos minutos más. En Imiruri, población cercana a Ochate no encuentro a nadie a quien preguntar como llegar hasta la torre de Ochate que minutos antes podía ver a lo lejos.

Al azar tomo una pista ascendente que poco a poco va estrechándose hasta desaparecer en un prado frente a una valla. He acertado, en la ladera de un monte, al otro lado de un pequeño barranco puedo ver la torre.

 

Dejo la moto allí mismo y me apresuro a hacer unas fotos con las últimas luces del día. Pronto anochece, preparo lo que será mi cama junto a la torre del S XIII, como un bocadillo en compañía de dos caballos que deambulan a mi alrededor y espero a ver que ocurre. Intento tener miedo pero en contra de lo que esperaba, no lo tengo, y hasta el lugar me resulta agradable.

 

 

He vivaqueado muchas noches en sitios más tenebrosos e incómodos que este. La verdad es que no esperaba ver ningún fenómeno extraordinario, no creo nada en esas cosas, temía más por la integridad de la burrita, sola, abandonada a 80 m. de mí que en las visitas del más allá.

 

Pero………………..  para los que si creen, ocurre algo curioso, la cámara fotográfica deja de funcionar, me cuesta muchos intentos hacer unas pocas. El GPS sin tocarle se queda encendido, pero con la pantalla en negro. Los dos aparatos volvieron a funcionar correctamente a la mañana siguiente cuando abandono el lugar. ¿…..?

 

 

LLEGAN REFUERZOS

 

En Imiruri, muy temprano, me espera mi buen amigo Tute, un “loco” argentino, un tipo valiente, basta con decir que su viaje en moto soñado es visitar la ciudad fantasma de Pripiat en Chernobil.

Se quedó con muchas ganas de haber pasado la noche en Ochate conmigo, me acompañará el resto del fin de semana.

Como almas que lleva el diablo, cuando el sol amenaza con salir, emprendemos la marcha con cierta prisa, va a ser una jornada larga y dura, muchos kilómetros por delante y una parte de ellos fuera del asfalto. Las Bárdenas Reales y Los Monegros nos están esperando antes de llegar a Belchite.

200 Km. de carreteras secundarias para llegar a Arguedas, uno de los puntos de entrada a Las Bárdenas. A pesar de lo descafeinado de las pistas permitidas para circular con vehículos a motor, me encanta rodar por aquí.

 

Bárdenas Reales

 

 

Damos la vuelta al polígono militar y salimos por Carcastillo. Antes de llegar a Ejea de los Caballeros hacemos una pausa para contemplar el coqueto castillo de Sadaba.

 

Ya en Zuera, paramos para llenar los depósitos de las motos y los nuestros también. Muy cerca en San Mateo de Gállego recorremos los primeros metros de pista en Los Monegros y pronto aparece el primer contratiempo, donde antes había un camino ahora nos impide el paso una valla kilométrica. Muchas vueltas hasta retomar la pista correcta.

Los Monegros

Metido en problemas

 

Empezamos a disfrutar de este paraíso de la moto trail, pero de nuevo nos topamos con problemas, algunas pistas y caminos han sido abducidos por el tractor de algún agricultor, lo que nos pone difícil el acertar con la ruta correcta. Para colmo el GPS deja de funcionar, nos toca tirar de brújula a la antigua usanza, la pega es que nos lleva mucho más tiempo llegar hasta Castejón de Monegros, punto final de nuestra aventurilla off road.

Tute da gracias al cielo cuando salimos de Los Monegros despues de muchas horas dando vueltas

 

VIAJE EN EL TIEMPO

Sin haber desayunado, ni comido, si queremos llegar con tiempo a Belchite no podemos entretenernos, gasofa, un refresco y unas galletas y zumbando.

Los últimos kilómetros antes de llegar a Belchite se nos hacen eternos, estamos impacientes por contemplar la extraña belleza de sus calles en ruinas.

Unos centenares de metros pasado el nuevo Belchite aparecen a nuestra derecha las primeras imágenes de la destrucción de este lugar histórico.

 

Nuestras Derbi, por unos minutos se convertirán en máquinas del tiempo, conectamos los condensadores de fluzo y retrocedemos 74 años.

Cuando te internas en sus calles es inevitable imaginarse el horror y el sufrimiento que provocan las guerras, algunas fachadas casi intactas dan apariencia de normalidad, pero a poco que gires la cabeza, vuelves al duro recuerdo de lo que tuvo que ser aquella batalla.

Nos entretenemos buscando un proyectil que quedó incrustado en una de las torres, nos cuesta pero al final damos con él.

 

Preparamos el vivac junto a la cruz y la torre del reloj, esperamos la noche charlando hasta que el sueño puede con nosotros.

Creo que los dos antes de caer en los brazos de Morfeo, damos gracias por vivir en la época que nos ha tocado.

Con la luz del nuevo día volvemos a la vida, comprobamos que seguimos de una pieza y que si alguna presencia paranormal nos ha visitado ha tenido la delicadeza de no despertarnos.

 

Según acompaño a Tute hasta su casa en Cintruénigo (Navarra), siento una especie de nostalgia del fin de semana que se acaba y eso a pesar de las muchas horas y los casi 1400 Km. encima de la moto. Como siempre aprovecho la vuelta a casa para preparar mentalmente la siguiente ruta o viaje con mi burrita, ¿la transpirenábrica?, ¿Hasta El Aaiun en el Sahara?.