VALLADOLID. COMO UNA ISLA

VALLADOLID. COMO UNA ISLA

valladolid isla

Imaginad, cogemos una tijera y recortamos la provincia de Valladolid, la separamos del resto del mapa de España peninsular y la tiramos en el Mediterráneo, cerca de Mallorca, por ejemplo. Ahora intentamos recorrer todo el perímetro, tomando las carreteras más cercanas a la "orilla", pero ¡¡¡¡ojo!!!!!! No olvidar, es una isla, no se puede pisar las provincias limítrofes. Esta condición, de no pisar suelo que no sea de Valladolid me obliga a bastantes largos rodeos para enlazar carreteras. 

Básicamente, esta es la idea y la intención de esta nueva ruta.

No resultó fácil conseguirlo, fallé en los cálculos que hice, un poco a ojo, sobre un mapa y acabaron saliendo casi 100 kms más de recorrido.

Cerrar el círculo supuso hacer 650 kms, aunque el total desde que salí del garaje de mi casa han sido 730kms.

81 pueblos atravesados fotografiando los carteles de entrada a cada uno de ellos. Pasé junto a 10 castillos y pude divisar en la distancia cinco más.

La excusa de esta ruta era conocer un poco mejor mi tierra, mi provincia. Descubrir rincones, rodar por carreteras que nunca pisé, cruzar pueblos que nunca vi.

Recorrer ese pedazo de Castilla, el corazón de la vieja Castilla, VALLADOLID. Esa parte de Castilla ancha, austera, serena, paciente, dura, agreste, ruda, relajada, discreta, modesta, histórica, orgullosa, comunera e imperial. Rica y pobre al mismo tiempo. Llana como sus habitantes. Esa parte de Castilla que tiene en el horizonte su mayor riqueza. Esa parte de Castilla en la que la monotonía en la sucesión de cerros, valles y llanuras es una virtud. Ese pedazo de Castilla en el que con la misma base, el paisaje varía en Tierra de Pinares,  Tierra de Campos, los Montes Torozos, vega del Pisuerga, Tierra de Medina o en las extensas zonas dedicadas al cultivo de la vid en las cinco denominaciones de origen de esta tierra. Ese pedazo de Castilla de clima crudo y extremo, donde la primavera y el otoño no existen y los viejos dicen "diez meses de invierno y dos de infierno".

Esa Castilla en la que los paisajes cambian de colorido en cada estación sujetos a los tiempos de siembras y cosechas.

Esa Castilla donde hacer el pan se convierte en arte. Esa Castilla donde juntar el lechazo y el vino se convierte en una experiencia casi orgásmica. Esa Castilla..........

 

No quise llevar gps, no suelo hacerlo. Tan solo un mapa de papel pegado en la cúpula de la moto. Eso, y preguntar a mis paisanos fueron mis herramientas de orientación. ¿Qué necesité? mi Rieju, Galita.  Gasolina, muy poca y 13 horas.

 

Curioso fue encontrarme en Villacarralón con un coche de Google maps con su antena, casi fálica, sobre el techo "mapeando" por la zona. Aunque más curioso fue el contraste tecnológico entre el googlemóvil repleto de antenas, cámaras y ordenadores y mi moto dotada con el último grito en mapas cutres de papel pegado con cinta de carrocero.

Curioso fue ser sorprendido por una fuerte granizada en Villalón de Campos. Curioso fue como la carretera se convirtió en mi ángel de la guarda, esquivando durante horas y cientos de kilómetros las violentas y atronadoras tormentas que amenazaban con atraparme. Un auténtico milagro.

Curioso fue descubrir que varios atajos que aparecían como carretera asfaltada en el mapa, en realidad eran pistas que acabaron convirtiéndose en caminos y después en senderos.

Curioso fue acabar atascado en barro en una pista entre cultivos de regadío buscando enlazar San Martín de Valvení con Cubillas. Curioso fue comprobar que, aunque como en botica hay de todo, no somos tan fríos y ariscos como creen los de fuera. Las respuestas rápidas y sonrientes cada vez que pregunté por la dirección correcta asi lo atestiguan. Curioso fue charlar sobre motos con dos ancianos ociosos en Alaejos. Curioso fue encontrarme con un nuevo amigo, Chema, que salió a mi encuentro sin habernos citado en ningún lugar y seguir ruta juntos de Ataquines hasta el final en Iscar.

Curioso fue acabar la ruta/reto justo a la hora de ir a currar mis ocho horitas nocturnas.

 

Una ruta que aconsejo hacer, cada uno en su tierra, a todo aquel que quiera conocer un poco mejor su entorno. Más que una ruta es una experiencia.

Podría haberla hecho en varios días, eso indica la inteligencia. Pero quería incluir el ingrediente del reto, del esfuerzo. Quería comerme Valladolid de un solo bocado. Hartarme, empacharme , no bajarme de la moto, como siempre. Conocer y descubrir desde la moto, como siempre. Aprender,  como siempre.  Soñar, como siempre.

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