11-02-2011

 

TRON

 

Creo que así se llamaba la peli en la que un tío entraba en una realidad virtual y se convertía en parte de un videojuego. Pues eso me ha pasado a mi hoy.

Como sabéis dormí en Ismir o Esmirna, una ciudad con más de 3 millones de habitantes, pero con una extensión, que a mi me ha parecido, mucho más grande que la de Madrid, interminable. Con unas rondas y tráfico de locura.

Después de las rutinarias tareas diarias de mantenimiento y comprobaciones varias, me pongo en marcha desprevenido y  ZAS en toda la boca!!!!!, me encuentro con continuas retenciones, no se cuantos accidentes, me animo a ir “regateando” entre el tráfico pero esto no se acaba nunca. A veces las indicaciones vienen en turco y en inglés, pero otras solo en  el idioma otomano, un lío.

Me siento como dentro de un video juego, los mandos son el manillar, frenos y acelerador y las armas para repeler los ataques del ejército enemigo son el claxon y las botas. Si , en una ocasión a un androide asesino que pilotaba una Citroen berlingo y que quería ocupar el mismo lugar en el espacio que yo, tuve que machacarle con una de mis superpatadas al mismo tiempo que hago sonar mi claxon. Conseguí la cereza y una vida extra. DE LOCURAAAAA.

 

Al final consigo pasar todas las pantallas, vuelvo a la realidad no virtual, y sin saber como aparezco en la dirección correcta, pero en una autopista de peaje, cosa que no quería. Llego al primer puesto de peaje y no tengo ni idea que hacer, allí no hay nada que se pueda entender, no hay donde coger ticket, me quedo unos instantes viendo que hace la gente y observo que sacan una tarjeta que pasan por un lector, el problema es ¿Dónde dan esa tarjeta?, no me corto y aprovecho el momento en que pasa un coche y paso detrás de él, no podía echar marcha atrás. Los siguientes 30 kms voy pensando qué pasará cuando tenga que salir.

Alláh es grande y en su infinita sabiduría, me envía la solución.

Llego a la salida dirección a SelÇuk, localidad cercana a Las ruinas de Éfeso, donde me dirijo y lógicamente la barrera bajada, es un sistema automático y allí no hay nadie. No pasa un minuto y paran a mi lado dos moteros turcos con una Yamaha YBR 125 y una Kawa KLE 500. Nos saludamos, nos presentamos, ¿de donde vienes?,  ¿Dónde vas?, lo típico. Les cuento la historia y se sacan una tarjeta para el peaje, ellos vienen haciendo trampa, pasan una tarjeta y pasan los dos. Y donde caben dos, caben tres,jeje.

 

Nos hacemos compañía unos 40 kms y después nos separamos. Ya sabéis lo de la solidaridad motera, es internacional. TESSEKKÜR EDERIN (gracias).

 

Delante de la basílica de San Juan S.VI en SelÇuk

 

Cuando me quise dar cuenta ya me estaba limpiando las botas.

 

Ya estoy en la puerta de las ruinas de Éfeso, es de esos lugares que has oído tanto hablar , en los que sientes algo especial antes de entrar, supongo que será algo así como el peso de la historia. Estoy prácticamente solo, suelto 20 liras turcas (10€) y al darme la vuelta tengo enfrente a un adorable anciano que por una propina será mi guía en la antigua ciudad grecorromana. Nos apañamos en inglés, Gündüz, que es su nombre, era profesor de inglés, ahora se saca unas pelas haciendo de guía y aunque tengo que ayudarle a subir y bajar las escaleras llegamos a todos los rincones. Entre explicación y explicación, nos contamos un poco nuestras vidas. Pasamos un par de horas muy agradables.

 

El parlamento

Gündüz delante de Nike, toda contenta con su virginidad. Aquí se inspiraron los de la marca deportiva y el logo en la forma de los pliegues de la ropa.

Hay que echarle imaginación, pero los arcos pequeños de arriba son las piernas de lesbianas, se ve que era algo habitual, si es que está todo inventado.

 

El lugar es imponente a poco que intentes imaginar como era la vida allí, te haces una idea de cómo vivían. Por haber había hasta un burdel, enfrente de la biblioteca, lo que no me supo decir, es a que sitio iban primero. En su momento de máximo esplendor llegaron a habitar más de 200000 personas.

 

Usando los baños públicos, un apretón lo tiene cualquiera.

 

La famosa biblioteca de Efeso, una de las tres más importantes del mundo en aquella épocas.Si no recuerdo mal, Bergama, Alejandría y Efeso.

Y ese edificio en ruinas es el burdel, había hasta prostitutas sagradas.

 

 

Estoy loca con mi tigre, loca, loca, loca………. Así he salido yo de allí, oliendo a tigre, madre mía qué sudada. No corría el aire y supongo que habría unos 22 º C, y yo con toda la ropa de la moto.

 

Sin pensarlo, cojo las riendas de la burrita, que tuvo la paciencia de esperar fuera, y me dirijo hacia Pamukkale, donde me encuentro ahora mismo, en un hotelito sencillo, pero agradable y justo enfrente de la entrada a las terrazas de cal, iluminadas por la noche, una preciosidad. Mañana madrugaré para ver amanecer desde dentro, por cierto, abren 24 horas, curioso. También buscaré un hamman, que aquí no hay.

 

Vuelven a aparecer las altas montañas

Esto es lo que veo ,en estos mismos momentos desde la ventan del hotelito.

 

 

Tampoco se que hacer mañana, pensaba hacer de Antalya el punto de retorno, pero el abuelo Gündüz, me ha dicho que no hay gran cosa que ver allí. Estoy pensando en tomarme un día de descanso y después empezar el regreso y así aprovechar a ver Aphrodisias, que está cerca de aquí. Además he dejado en el camino cosas interesantes que ver. Ya os contaré que hago.

 

Nota informativa: En Turquía no se cortan, la gasofa sin plomo 95 a casi dos euros el litro.

12-02-2011

 

HOY NO HA SIDO UN BUEN DÍA PARA MI

 

Me vais a perdonar que hoy sea breve y no me enrolle, no tengo el ánimo muy alto.

Hoy he recibido una llamada en la que me daban una doble mala noticia, dos personas de mi familia, muy queridas, están pasando un momento delicado.

 

Os cuento un poco como ha transcurrido el día de hoy,

Hoy quería disfrutar de la visita a Pamukkale y tomarme el día tranquilo y de paso darle un respiro a la burrita, que bien ganado se lo tiene.

La verdad es que Pamukkale es un lugar que sorprende, te crees estar en la Antártida entre cascadas de hielo y agua azul celeste, es el vapor el que

hace que te des cuenta que no es hielo, sino calcio.

Detrás de esta espectacular postal, está la antigua ciudad helenística y después romana de Hierapolis, en este período, se convirtió en importante centro de descanso veraniego para los nobles de todo el Imperio, que acudían a ella atraídos por las aguas termales. Fue destruida por sucesivos  terremotos.

Para acceder a Hierapolis, hay dos formas o dando un buen rodeo o subiendo descalzo por el "hielo patágonico turco". Decido degollarme los piés, además es primera hora de la mañana y muchas partes están cubiertas de hielo, al final de la "ascensión" le doy a mis piés un reconfortante remojón en las aguas termales junto a dos chinos. Un lujo invernal el estar en este lugar patrimonio de la humanidad solo con los dos sonrientes orientales.

 

Me doy un largo paseo por los restos de esta histórica ciudad, dejando para el final el teatro, en un casi perfecto estado, espectacular.

 

Esto de estar parado no va conmigo ,echo de menos hacer kilómetros. Le pregunto a la burrita si tiramos y pasamos de descanso y ella que va a decir, que sí,que para eso ha venido. Nos ponemos los trastos y dirección.........mi casa, jeje, aunque para eso todavía queda una semana.

 

Adios Pamukkale

 

Nos ponemos en marcha con la intención de ir hasta Nazilli y dormir en esa ciudad, pero lo  que iba a ser un paseo de 80 kms , acaba siendo de 250 y algo más de tres horas por carreteras secundarias , sin tráfico y casi sin asfalto. Al final hemos ido a parar a una ciudad con más nombre japonés que turco, es algo así como Kusadasi, a orillas del mar Egeo.

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